Cuidado en la cocina

Cada año, alrededor de 600 millones de personas se enferman por causa de los alimentos. Alrededor de 420.000 de ellos perdieron la vida. La causa más común es el crecimiento bacteriano en alimentos vencidos o mal conservados.

Pueden causar infecciones gastrointestinales graves, que se presentan en algunas personas con vómitos intensos, diarrea y deshidratación. Estos datos globales, recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), siempre llamaron la atención del profesor de Microbiología Uelinton Pinto, del Centro de Investigación en Alimentos (ForC) de la Universidad de São Paulo, USP).

Por lo tanto, el experto decidió formar un grupo para investigar el impacto de este tema en Brasil. El primer paso del equipo fue publicar una encuesta en 2019, que encontró que hubo 247.000 casos y 195 muertes relacionadas con enfermedades transmitidas por alimentos en el país entre 2000 y 2018.

Persona enferma

“Una de las cosas que vemos es que la mayor parte de la contaminación ocurre en el hogar”, dice Pinto. A fines de 2021, el equipo de científicos se dispuso a profundizar en cómo algunos hábitos comunes al almacenar y cocinar alimentos podrían contribuir a este escenario.

A continuación, te contamos cuáles son los errores más comunes en este campo y cómo, con simples cambios en casa, se puede reducir significativamente el riesgo de contagio. Las directrices se basan en entrevistas en Brasil y en un manual publicado recientemente por investigadores del FoRC-USP y disponible para descargar.

Lavar el pollo en el fregadero.

Según una encuesta realizada por investigadores brasileños, este es el error más común que se comete en los hogares de este país.

Mucha gente cree que lavar la carne cruda con agua del grifo elimina las impurezas y también ayuda a eliminar la fina capa de baba que se adhiere a la superficie de la comida. Pero suele poner en riesgo tu salud: el mayor problema es que el chorro de agua que sale del grifo y golpea al pollo muchas veces lo escupe todo a su alrededor.

Por ejemplo, imagina que dejaste un paño de cocina y algunos platos, utensilios y cubiertos para secar junto al fregadero. Las gotas de agua que se rocían sobre los pollos (que han sido contaminados con bacterias en el alimento) teóricamente podrían depositarse en estos artículos limpios.

En otras palabras: puede llevarse una cuchara lavada a la boca, pero en realidad puede recoger microorganismos dañinos en el intestino. “El pollo contiene naturalmente una cierta cantidad de bacterias, y la mejor manera de deshacerse de estas bacterias es cocinándotelo”, dice Pinto.

Por lo tanto, no se recomienda lavar el pollo antes de marinarlo o ponerlo en la sartén (u horno). Ahora, si todavía insistes en poner esta carne en el agua, trata de hacerlo con mucho cuidado y no dejes que salpique demasiada agua o selle las cosas.

Por cierto, cocinar bien la carne y los huevos es otro punto doloroso aquí. Lo ideal es que el núcleo del alimento alcance una temperatura de al menos 70 °C, esto asegura la eliminación de la mayoría de los microorganismos. Una forma de estar seguro es utilizar un termómetro de cocina específico.

Como lavar pollo

Usar solo agua para desinfectar vegetales crudos

Aquí hay otro error común en el hogar: simplemente lave las frutas, verduras y vegetales crudos y sin pelar (como los tomates, la lechuga y las manzanas) con un poco de agua.

Aunque esta limpieza superficial ayuda a eliminar grandes impurezas, no puede eliminar por completo los microorganismos que se acumulan en la superficie de estos alimentos. Se recomienda ponerlos en remojo en un recipiente que contenga una mezcla de agua e hipoclorito de sodio durante unos 15 minutos.

Luego, simplemente enjuáguelos con agua corriente y séquelos antes de guardarlos en la despensa o en el refrigerador, según el tipo de alimento.

No te laves las manos antes de comer

Ahora bien, la comida limpia no sirve de nada si las manos con las que la sostuviste están sucias. En este caso, los patógenos que infectan las uñas y los dedos pueden “saltar” a la comida, un proceso que los expertos llaman contaminación cruzada.

Antes de comenzar cualquier receta (o simplemente comer una manzana), es importante lavarse las manos con agua y jabón. Si no tienes un fregadero cerca, el alcohol en gel puede ser una excelente alternativa.

Usar el mismo recipiente para ingredientes crudos y cocidos

Hablando de contaminación cruzada, imagina los riesgos que corres al cortar carne cruda y luego usar la misma tabla de cortar y cuchillo para quitar las hojas de un trozo de lechuga.

Los microorganismos que se encuentran en la carne pueden pasar directamente a las verduras que se comen crudas en ensaladas. 

Espera a que la comida se enfríe antes de meterla en la nevera

Todo microorganismo tiene una temperatura ideal para reproducirse. Algunas bacterias, por ejemplo, se multiplican más rápido a 25 °C, mientras que otras prefieren 30, 35 °C, etc. Esta explicación nos ayuda a entender por qué esperar a que la comida se enfríe antes de ponerla en el frigorífico no es una buena idea.

Si las sobras se dejan en el fregadero o en la estufa durante demasiado tiempo, podría ser una oportunidad ideal para que crezcan las bacterias. La temperatura de la olla o cacerola disminuye gradualmente después de que se apaga la estufa o el horno, hasta alcanzar los estándares óptimos para la reproducción de estos microorganismos.

Así que ya lo sabes, necesitas cuidar estos pequeños detalles para tener una salud estable y no comer o ingresar patógenos a tu organismo, además, es importante que cuando salgas u órdenes en algún restaurante como chilis a domicilio alitas desinfectes la comida antes.